Marchaste un día sombreado dejando mi corazón
amargo.
Mi día se cubrió de lluvia abandonada
sobre mi sombra sombreada.
Las espinas de esa rosa perfumada
en mis manos con amargura se clavaban.
Hacían sangrar la llagas de mi piel
amarga como la hiel.
Sobre la noche mi tristeza se hundía
sobre el oscuro anochecer
esperando al amor que me dio su querer.

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